Blanca Gracia_Sizigia_08/06/18_30/07/18_Inauguración viernes 8 de junio_20.30h

En astronomía, sizigia describe el momento en el que tres o más objetos celestes se encuentran alineados. El término, que proviene del griego y que da nombre a esta conjunción planetaria, significa yugo y también unión.

Compuesto de vídeo, dibujos, escultura e instalaciones, Sizigia es un proyecto que anhela lo celeste, lo real-maravilloso y que a la vez nos recuerda este inevitable anclaje a lo terrestre y tangible. No sabemos si este eclipse es una conjunción o una oposición de elementos, pero sabemos que estamos inmersos en este momento de cambio.

La animación “Hipnosis para encontrar tu lugar en el mundo” es un reflejo de nuestra contemporaneidad que invita al espectador a reflexionar sobre la actualidad socio-política al mismo tiempo que le insta a huir de ella. El escapismo es un tema recurrente en la obra de Blanca Gracia. En este caso, se propone un manual de instrucciones delirante compuesto por distintos planes de fuga que van desde la ataraxia a la búsqueda de utopías, y que funcionan como alternativas a un mundo caótico y absurdo.

Los personajes de este proyecto buscan un significante-amo para este mundo atonal en el que nos encontramos inmersos. Levantar la tela celeste del Flammarion, “el fin del mundo”, cruzar esta Tierra plana y descubrir si en efecto (como indicaban todos aquellos mapamundis del medievo) al otro lado habitan los dragones o si por el contrario se trata solo de nuestras propias sombras. Este paso a nuevos territorios se escenifica cuando el espectador es obligado a cruzar un telar que divide la sala y oculta gran parte de la exposición.

Al otro lado, los elementos objetuales se acumulan a modo de ofrendas votivas, restos de un culto secreto o extraño. Objetos depositados con la intención de ganar el favor de fuerzas sobrenaturales. Estas pequeñas esculturas simbolizan los anhelos de quien las ofrece; unas gafas trucadas, un hombre disfrazado de pájaro, una torre de vigilancia destruida…

Así, tanto las instalaciones y esculturas como el video, nos guían a través de un viaje circular que va de lo etéreo a lo terrenal,y en el que la psicología de masas y los disturbios sociales se entremezclan con el mesmerismo, la levitación e incluso el viaje astral. No es de extrañar que la célebre frase de Vivian Leigh en “Un tranvía llamado deseo” quede recogida en el video a modo de manifiesto: “I don´twantrealism! I wantmagic!”

Sin magia, este mundo sería del todo insoportable.

Palabra, escena y acción

La palabra y su escenificación en el espacio es uno de los principales ejes de desarrollo del trabajo de Laura González Cabrera. El gesto deviene unidad mínima de información y la reiteración del mismo  interviene las superficies que acotan la escena (telas, papeles, cristales o muros). Se trata de un gesto computado, que se ordena en secuencias para invitar al lector/espectador a escudriñar las superficies en busca de sentido.
 


Hacer visible o invisible la palabra es, para la artista, un ejercicio que estudia las condiciones que posibilitan su aparición y desaparición: los espacios, las pausas, los intervalos, las distancias de un lugar a otro, los trayectos.


Detenerse aquí a mirar una superficie inmóvil, requiere la misma atención que seguir una melodía, aún sabiendo que este recorrido nos acercará a un lugar tan incierto como precisas son las reglas para que esta incertitud ocurra.
 


Es esta falta de certeza la que alimenta el trabajo de Laura González Cabrera, lo ignoto, lo variable, lo que aún después de haberse conocido se vuelve a olvidar. La actividad de la escritura sería un ejercicio de memoria, de reconocimiento a través de un paisaje de datos ordenados en relatos, de los que a veces extrae un fragmento para representar en la escena.
 


Todo el cuerpo escribe rememorando la experiencia.
 


El encuentro
 


“…La curiosidad me llevó a asomarme a su abismo, que era el mío, con la confianza del que conoce el camino de vuelta a casa. ¿Sería un regreso, una fuga o un refugio?”
 


En la presente exposición las palabras han sido extraídas de un relato autobiográfico donde la artista narra un encuentro singular. Dos cosas suceden al mismo tiempo: la proyección de un anhelo y el surgimiento de una duda. Esto es, un movimiento afectivo que despierta la voluntad de conocer y la cuestión que orienta la búsqueda de este conocimiento.
 


Refugio
 


Conocer en este caso, no sería ejercitar las facultades intelectuales para acercarse a algo, sino más bien mantener un estado de conciencia, una alerta, o cierto estado de vigilia que permita estar presente en lo que acontece. Este sería el ejercicio que, realizado de forma prolongada, nos aproximaría a la experiencia del conocimiento.

Priorizando lo vivido y lo sentido a lo argumentado con ideas provenientes de vivencias ajenas, puesto que lo ajenoimplica distancia y el estado propicio para conocer algo es el de proximidad. 
 
 


Les contraintes (las restricciones) y el acertijo
 


Las obras aquí expuestas revelan la incertidumbre que orienta la búsqueda, manifestándola como acertijo. En ellas, un doble velo, palabra y pintura, configuran un diagrama a partir de reglas de transformación geométricas y numéricas aplicadas a los vocablos “refugio”, “regreso” y “fuga”, en dos lenguas: español y francés. Estas reglas han sido elaboradas teniendo en cuenta el prefijo re- y el lexema compartido de las palabras. El diagrama resultante se reitera y deviene símbolo del encuentro del que parte el relato que da pie al proyecto.
 


La exposición se completa con una intervención in situ en las paredes de la galería, la presentación de un acontecimiento que transforma el espacio en escena y donde la palabra es devuelta a la acción, una fuga en retroceso en busca del origen del recorrido, la experiencia que precede al relato.