_Juan Carlos Bracho_La distancia más corta entre dos puntos es un salto en el tiempo_11/21

La distancia más corta entre dos puntos es un salto en el tiempo es un proyecto cuyo punto de partida -en particular su montaje y esa idea de narración lineal de ida y vuelta- es una relectura de la intervención realizada en la plata superior de la sala Alcalá 31 dentro del la exposición Arquitectura y “Yo”.

Si en aquella ocasión las obras y los documentos seguían la estela de tiempo que dibujaba la pieza mural Yo también lo haría, en este ocasión es una fina línea de horizonte -una mínima intervención trazada con carbón directamente sobre el perímetro de la galería- la que señala el recorrido.

Un horizonte es una frontera, un límite, un más allá íntimamente relacionado con lo otro, lo diferente, con el viaje, el sueño y la utopía, lo imaginado, lo visible -aunque sea de lejos- y lo invisible. Y qué mejor espacio que ese lugar para desplegar una serie de proyectos que se quedaron en el camino, como en un limbo, que no llegaron a formalizarse según lo previsto, que aún están en desarrollo, o cuyo proceso implica un continuo cambio de fondo y forma.

Darle cuerpo a esas ideas a través de dibujos, maquetas e intervenciones en el propio espacio de la galería -que se convierte de alguna forma en un laboratorio donde son textadas en conjunto por primera vez- es ponerlas en relación, en diálogo, y evidenciar que una obra existe en muchas realidades paralelas y complementarias que se suman y se solapan; desde esa “primera revelación” que queda casi siempre anotada en mis cuadernos de trabajo, hasta el momento que se ejecuta, y lo que viene después…

Durante todo el recorrido las obras irán acompañadas de bocetos y textos de los proyectos impresos en pliegos de papel poliester.