_Los tamarindos de La Concha_ Ricardo Cases_04/04_17_05_25_descargar dossier

Los tamarindos de La Concha reúne cinco series fotográficas realizadas por Ricardo Cases en San Sebastián a partir de una residencia artística propuesta por Kutxa Fundazioa en 2024.

Estos trabajos constituyen una prolongación de la investigación urbana iniciada por en 2018 en la ciudad de Valencia, y que fue reunido en 2023 bajo el título El ficus del Parterre. Ahora bajo el nombre Los tamarindos de La Concha a aquellos breves ensayos fotográficos se suman  los realizados en Donostia.

Las nuevas series Paraguas y flores, Serie D, Bolsas de plástico en sillines de bici, Marquesina de paradas de bus y la que da título al proyecto -junto con las realizadas en Valencia- son el resultado de una forma de trabajar diferente a la idea de proyecto fotográfico a largo plazo que Ricardo Cases ha desarrollado durante más de una década para ahondar en los rasgos culturales del Levante rural. A una etapa de intensa reflexión y mirada crítica hacia un territorio particular y próximo le sigue esta otra liberadora, heredera de la inmediatez que requería su labor como fotoperiodista en la ciudad en los inicios de su práctica. Ricardo Cases vuelve su mirada hacia la urbe y compone en ella una serie de frases cortas llenas de mágica cotidianidad. La cercanía, la reacción emocional frente a aquello que encuentra de manera fortuita en el camino se convierten en su nueva guía.

Sin programa previo, el fotógrafo realiza un ejercicio diario en el que lleva al límite los habituales planteamientos compositivos, apoyándose en recursos que aparecen de forma espontánea como globos, sillines de bici o la marquesina del autobús. Ricardo Cases insiste en la duración del gesto fotográfico, lo subraya y se recrea en cada escena, a menudo circunvalándola hasta agotarla, hasta consumir las posibilidades que le ofrece un hecho. Esta gramática del movimiento, como en un ejercicio atlético, registra lo inesperado, las irregularidades del terreno, los choques y los cambios de ritmo y crea un mosaico de pequeños detalles que construyen un todo.

La ciudad supone un estímulo, se revela como un lugar fecundo para explorar los límites de la imagen y jugar con el extrañamiento, pero sin la pretensión de ofrecer una visión pasiva y aséptica. Su intención también es la de atender a cuestiones de orden cultural y social, y para ello propone símbolos que exploran el carácter y la identidad de quienes habitan el paisaje.

El trabajo de Ricardo Cases consiste precisamente en mantener un compromiso con las circunstancias socioculturales y al mismo tiempo empujar los límites de la observación. En iluminar, compartir con nosotros su experiencia del mundo visible e invitarnos a recomponer las piezas de un posible puzle de la realidad.

Con el apoyo

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